miércoles, 28 de enero de 2009

El Oso


Nosotros lo llamamos el oso pero en realidad se llamaba Juan, nuestra experiencia de ecoturismo. Lo que no deseábamos pero qeuríamos quedarnos cerca de San Vicente, un pueblo de misiones, para cambiar la homocinética de la trafis de nuevo, ya que empezó a hacer ruidito otra vez y en teoría nos dirigíamos a Muconá, cosa que no pudimos por el estado de la carretera. Porque no tenemos tanta plata pero lo ideal es tener un cuatro por cuatro para poder llegar a todos lados, si no el viaje se limita, pero en realidad tampoco nos importa mucho.


Bueno, la cosa es que a demás el cajero me había tragado la tarjeta, era vier

nes en la tarde y hasta el lunes no había nada que hacer, buscamos algún camping, y salió esto. Un terreno que es de este hombre de la foto con un machete en la mano, un elemento cuyos padres eran de la república checa. Es curiosa esta zona de la Argentina, en la cual uno espera encontrarse con gente de rasgos duros y de piel morena y en general hay muchos pero que muchos rubios y blanquitos de piel con acento argentino, una mezcla curiosa.

El caso es que en un folleto ponía camping con senderos y por eso fuimos, total que era ponerse en una esplanada al lado de la casa de este buen hombretón, y utilizar su baño, como no teníamos mejor opción nos quedamos y a pesar de mis prejuicios el tió era muy majo y nos habló de cómo funcionaba un poco la administración y la política de este lugar. Él hacía miel y desarrollaba varios proyectos para ayudar a los jornaleros que se dedican solamente al cultivo de tabaco, y no tienen ingresos nada más que cuando recogen el tabaco.

En esta zona se cultiva el tabaco, el té, el mate, y la mandioca que a mí me encanta por su parecido en sabor a la castaña.

Ah, los senderos no eran senderos, era ir detrás de este hombbre que a ratos por su volúmen le costaba un poco, iva quitando la vegetación, que era a saco, con su machete y nos contaba cosas. A mi no me gusta eso de "ir con guía", pero era tan cutre que fue chistoso, y estuvimos tres días tranquilitos.

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